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Antibióticos en la infancia.

12/01/2015 | Artículos | Infecciones | Medicamentos

Autor: Dr. Antonio Redondo

Los antibióticos son unos medicamentos que se emplean en el tratamiento de determinadas infecciones, y que están orientados a eliminar o inhibir el crecimiento y reproducción de las bacterias causantes de esa infección.

 

Dr. Antonio M. Redondo Romero
Pediatra.
Vithas Hospital Internacional Medimar. Alicante

El primer registro científico de actividad antibiótica fue realizado por Pasteur en 1877; pero fue Fleming en 1928, quien descubrió el primer antibiótico: la penicilina.


¿Sirven para tratar cualquier infección?


No, ya que existen distintos tipos de gérmenes, muchos de los cuales no son sensibles a éstos medicamentos.
Los antibióticos se podrán utilizar en las infecciones producidas por bacterias, que sean sensibles a un determinado antibiótico, y siempre que su pediatra se lo indique.                                                        No están indicados en las infecciones producidas por virus (catarros, gripe, varicela..).


¿Son necesarios los antibióticos?


Hay que reconocer que los antibióticos, en general, han permitido curar algunas enfermedades que antes eran incurables. Pero el sistema defensivo (inmunológico) de cada paciente es el que, en numerosas ocasiones, controla una infección, y además colabora en el éxito del tratamiento antibiótico ya que ayuda al cuerpo a defenderse de las bacterias que lo atacan.


¿Cómo se elige el antibiótico a utilizar?

Va a ir en función de la bacteria de que se trate (bien por cultivo o por la experiencia), de su sensibilidad, de la gravedad de la enfermedad, de la toxicidad del antibiótico, de los antecedentes de alergia del paciente y del costo del medicamento. En algunas infecciones va a ser necesario combinar varios antibióticos.


¿Cuál es el mejor antibiótico?

No existe el antibiótico ideal, de la misma forma que no existen enfermedades, sino enfermos, Por ello hay que desechar los comentarios populares del mejor, más fuerte, más moderno o más caro.
Habría que buscar el que fuera específico para la bacteria que deseamos tratar, que no provoque resistencias, que esté exento de efectos secundarios y que sea económico.


¿Cómo administrarlo?

Se puede administrar por la boca  (vía oral en forma de jarabe, sobres, cápsulas), de forma tópica
(directamente sobre la piel o  mucosas: colirios, gotas, cremas, etc) o por inyección (intramuscular o intravenosa).

La vía de administración se elegirá siempre en función de la situación en que se encuentre el paciente. En la actualidad los "pinchazos" no son tan necesarios, ya que se dispone de muchos antibióticos que, administrados por vía oral, tienen la misma eficacia que los inyectables. Las infecciones graves suelen requerir la vía intravenosa.


¿Qué efectos adversos pueden tener?


La más importante es la reacción alérgica, que aparece en forma de erupción en la piel (con picor intenso), a veces con dificultad para respirar, e incluso pérdida de conciencia y shock. Esta reacción es más intensa si el antibiótico se administró en inyección.

En tras ocasiones los antibióticos pueden provocan diarrea, picor en boca o lengua, o favorecen el crecimiento de otras bacterias u hongos.

La administración continua o repetida de antibióticos para enfermedades menores favorece la aparición de resistencias al antibiótico utilizado.

Los antibióticos pueden ser tóxicos y afectar a riñones, hígado o sistema nervioso.


¿Cual es el papel del pediatra?

Ante un proceso febril, el pediatra estudiará si está ocasionado por un proceso infeccioso. Si así fuera, y piensa que el proceso es de origen bacteriano, indicará el tratamiento antibiótico más adecuado, tanto en cantidad, en frecuencia de administración y en duración del tratamiento. El antibiótico estaría indicado para curar la infección bacteriana del niño o niña, y no para tratar la angustia de los padres.

Debe quedar claro que no todo proceso febril es infeccioso, y que no todo proceso infeccioso necesita tratamiento antibiótico.


¿Y el papel de la familia?

Seguir las indicaciones del pediatra (medicamentos, dosis, frecuencia, duración), evitando presionar al pediatra o al farmacéutico para que le indique un antibiótico; evitará la automedicación, muy especialmente, en cuanto al uso indiscriminado de antibiótico se refiere.

No olvidemos que los antibióticos bien utilizados pueden ser muy beneficiosos para la salud de los niños, pero mal utilizados pueden ser ineficaces y hasta perjudiciales.

 

En ningún caso la información que lean en PEDIATRIAMEDIMAR.COM puede sustituir a la visita e indicación individual de su pediatra.
Autor de la noticia pediatría medimar alicante

AUTOR:

Dr. Antonio Redondo

Pediatría y Puericultura.
Medicina de la adolescencia.
Spricht Deutsch.

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